MIREMOS QUE TENEMOS Y SABREMOS QUE OFRECEMOS

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Horacio Jaramillo Goenaga

Administrador Público de la Universidad de Cartagena. Gestor Cultural. Analista político.

El Caribe colombiano es una de las regiones territoriales con mayor cantidad de condiciones y oportunidades para alcanzar el desarrollo integral de las poblaciones que la habitan. Posee todos los pisos térmicos, desde el nivel del mar hasta las nieves perpetuas (Sierra Nevada de Santa Marta), base fundamental para impulsar el desarrollo agrícola y agroindustrial; posee una amplia zona desértica con doce horas de sol casi todo el año y fuertes corrientes de aire, que permitiría la generación de energías limpias a muy bajo costo para impulsar la pequeña y mediana industria; todo esto tendrá que estar soportado por la ciencia y la tecnología, base fundamental para alcanzar una mayor productividad, competitividad y sostenibilidad. Las fuentes hídricas -cantidad no despreciable- son de vital importancia y convierte a la mayor parte del territorio en zonas muy fértiles que permitirá obtener productos agrícolas de muy buena calidad, tanto para el consumo interno, como para la exportación.

El recurso minero energético es abundante y de buena aceptación en los mercados internacionales, los cuales, explotados con el estricto cuidado de no causar daño al medio ambiente, permitiría contar con unos ingresos económicos para apoyar los procesos de transición hacia energías con contaminación cero al medio ambiente e incentivar y desarrollar la economía campesina en un principio.

La Ganadería de la región (vacuno, caprino, porcino), incentivada con el apoyo de tecnología avanzada, pastos de alto valor nutritivo y la instalación de procesos de transformación de sus productos con alto valor agregado –cárnicos o lácteos-, ubicados en zonas cerca de los sitios de producción, permitirá que las personas de la región tengan la oportunidad de trabajar en ese tipo de industrias y/o consumir productos con óptima calidad, alto valor nutritivo y bajo costo, en cantidades suficiente para satisfacer el mercado interno y el de los países que los requieran.

Todas estas condiciones óptimas para el desarrollo y el comercio, cuentan con tres grandes puertos marítimos en el mar caribe y otros puertos en la región pacifica, los cuales nos conectan con un sinnúmero de países del mundo, que, de seguro, aceptaran nuestra oferta de productos.

Y qué decir de la variedad de expresiones artísticas y/o culturales de la región caribe, las cuales cuenta con amplio reconocimiento, tanto a nivel nacional, como internacional; la música y la danza son las más sonoras y vistosas, razón por la cual han sido reconocida como representativas de nuestro país. Esta cualidad, acompañada de la mayor capacidad hotelera instalada, brindará al turista, tanto interno, como externo, la posibilidad de disfrutar más y mejor de su tiempo, durante la estadía en la región.

La gente que habita la región es trabajadora, cordial, sencilla, alegre, cariñosa, pacifica, hospitalaria, con alto sentido de la amistad y jocosa en el trato; las cuales brindan con satisfacción un fuerte calor humano a quienes la visitan.

Se puede afirmar, sin temor a equivocarnos, que la región cuenta con la mayor cantidad de condiciones para ser una de las más prospera, con férreo y amplio potencial de desarrollo económico, social, cultural y ambiental, lo cual permitirá proporcionar una buena calidad de vida para propios y visitantes.

A pesar de todas las ventajas existentes y el cumulo de bondades que la naturaleza nos brinda, encontramos, que la región presenta indicadores socio-económicos por debajo de la media nacional, siendo estos los peores existentes y motivo de vergüenza. Todo ello derivado del actuar de una camada de ciudadanos negligentes que han degradado su proceder en conductas mafiosas, corruptas y apátridas, que se incrustaron en el poder y establecieron alianzas con grupos delincuenciales para tomarse, política y administrativamente, los entes territoriales para su lucro personal o el de los actores estratégicos a quienes representan, impidiendo todo indicio de desarrollo sostenible de la región, deteriorando las condiciones de educación, salud, medio ambiente, saneamiento básico, entre otras, saqueando el erario y evadiendo la acción de la justicia, formando un entramado que atenta contra el bienestar de la población, por la captura que han hecho de los entes de control para que los exoneren de los delitos cometidos.

La construcción de un Plan Nacional de Desarrollo, incluyente y participativo desde la regiones, con la participación de todos los sectores que conforman la bese de la población; la organización de grupos sociales, culturales, étnicos, religiosos o el de ciudadanos pertenecientes a diferentes entes territoriales con propósitos comunes y objetivos claros, permitirá la construcción de políticas públicas que beneficiaran al mayor número de personas, facilitara una inversión económica más eficiente y eficaz, y un desarrollo sostenible en las regiones como la nuestra.

El modelo de organización que se está desarrollando en el Departamento de Córdoba, con representantes de los grupos organizados y personalidades de los municipios que se encuentran alrededor de la Ciénaga Grande del Bajo Sinú -Cerete, Ciénaga de Oro, Chima, Cotorra, Lorica, Momil, Montería, Purísima, San Andrés de Sotavento, San Antero, San Pelayo, Tuchìn-, es alentadora y enriquecedora; dirigentes sociales, culturales -creadores, actores y gestores culturales-, indígenas, docentes, artesanos, pescadores, ambientalistas profesionales de las diferentes ramas del conocimiento -economía, agronomía, sociología, antropología, etc.- unidos por el sagrado vinculo de defender el espejo de agua más grande del bajo Sinú, la flora, la fauna, las especies nativas, el medio ambiente y la calidad de vida de sus habitantes, se convierte en la lucha es por la recuperación de casi 75 mil hectáreas de tierras baldías, arrebatadas a la gentes humilde que vivía alrededor de la ciénaga, a sangre y fuego, por los terratenientes, a través de los grupos criminales que crearon y financiaron para su beneficio; hoy abre la posibilidad de devolvérsela a los desarrapados de la zona para que estos tengan la posibilidad de cultivarla en épocas de sequía y desarrollar la pesca en épocas de lluvia, sin deterioro de las condiciones ambientales existente, como se hacía hasta hace unos veinte años atrás.

El momento indica que se debe aprovechar la llegada al poder de un gobierno, salido de las entrañas del pueblo con un presidente nacido en el caribe colombiano y comprometido con el CAMBIO, para hacer el inventario de nuestras fortaleza, hacer las transformaciones necesarias, construir el poder local y afianzar la inversión de recursos en las acciones que permitan aumentar, ampliar y mejorar nuestro desarrollo, la oferta de productos de todo tipo, mejorar los ingresos, la calidad de vida de nuestra gente y vivir sabroso. horaciojaramillo@gmail.com

¡OJOS ABIERTOS…, OÍDOS DESPIERTOS!

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Horacio Jaramillo Goenaga

Administrador Público de la Universidad de Cartagena. Gestor Cultural. Analista político.

Reconstruir un país después de que lo han llevado ad portas del fracaso es mucho más difícil que construirlo desde el principio, como cuando es el resultado de la aparición de un nuevo Estado, porque hay que tener cuidado al momento de establecer consensos con diversos sectores con intereses muy disimiles; porque, existen sectores con muchos privilegios que no están dispuestos a limitarlos y mucho menos perderlos; porque, los sectores marginados de los beneficios que ofrece el Estado tienen la ilusión de que sus necesidades sean resueltas de un solo tajo; porque, la reorganización del Estado es obstaculizada por funcionarios con muchas mañas que frenan o hacen lenta la puesta en marcha de los cambios que se necesitan y porque, las personas escogidas para poner en funcionamiento las instituciones no cuentan, en muchos casos, con la experiencia necesaria para llevar a feliz términos las acciones concretas.  Eso, sin contar con la presión de los sectores que perdieron el poder dedicados a disparar dardos tergiversando la información para confundir a la población y recuperar con facilidad el poder perdido y por ende sus privilegios. Dicho de otra forma, se necesita tejer con dedal de oro y aguja de acero para alcanzar construir el manto que arrope a la población y las proteja del frio.

Colombia, después de tres décadas de saqueo por una clase dirigente apátrida, mafiosa, corrupta y criminal que impuso un modelo de desarrollo perverso invirtiendo la función social del Estado para convertirlo en un instrumento jurídico al servicio de intereses particulares, de grupos económicos cerrados o de sus amigos enquistados en las altas esferas del poder político del gobierno de turno, no puede tener un futuro diferente al fracaso total si no se corrige el rumbo hacia una dirección de ciento ochenta grados del que ha sido orientado.

Todo el cúmulo de decisiones equivocadas, restrictivas, al servicio del capital extranjero acompañadas de acciones represivas contra la población civil inerme que no ha tenido acceso a la educación y, si la ha tenido, fue de pésima calidad; con una salud precaria y a destiempo; con unos servicios públicos costosos y de mala calidad; un empleo directo cada vez menor y el aumento progresivo de la vinculación laboral a través de empresas intermediarias que exprimen al trabajador con jornadas laborales extenuantes y pagos paupérrimos acompañados de la quiebra constante de la pequeña y mediana empresa, que son las que más producen puestos de trabajo, son la causa de la difícil situación que vivimos en Colombia.

Ante este panorama la población buscó la salida más clara y segura para ponerle freno a la vía expedita al precipicio a donde iba el  país apostándole a un gobierno alternativo, con la férrea convicción de invertir el cono de beneficios para favorecer a los sectores que, durante décadas, no han recibido trato diferente al de la expoliación y la muerte por parte de grupos armados al servicio de una clase política elitista, de grupos económicos pertenecientes al gran capital o grandes terratenientes enquistados en las ramas del poder político directamente o a través de sus áulicos, quienes garantizan la defensa de sus intereses desde la función pública.

La posible solución para corregir rápidamente el rumbo equivocado no podía ser algo diferente a gestar un acuerdo ciudadano con amplios sectores de la población para torcerle el cuello al fracaso y, así, buscar una vía segura hacia acciones económicas y reformas políticas que privilegiaran el desarrollo, incrementaran y fortalecieran la pequeña y mediana industria; impulsara, financiara y tecnificara la producción agrícola; fortaleciera y cuidara el medio ambiente y, sobre todo, privilegiara la vida como lo supremo del ser humano.

Esta no es una tarea de poca monta, sin embargo, no emprenderla sería garantizar el fracaso de una sociedad y el fin de la vida en el Planeta. A esa titánica tarea le apostó el pueblo colombiano en su última elección presidencial el 19 de junio de 2022 apoyando un programa político construido con sectores excluidos de la población teniendo en cuenta la diversidad étnica, cultural y regional que conforma la geografía nacional. Gustavo Petro tuvo el privilegio de encabezar este colosal proceso.

Ganadas las elecciones la tarea sigue su proceso: le toca a cada uno de los ciudadanos que contribuyeron con alcanzar el triunfo de la nueva apuesta política hacer su trabajo. No es hora de triunfalismo, es la hora de hundir el acelerador para organizar a la población por sectores o, de la  forma que convenga a cada grupo de ciudadanos; dialogar sobre las tareas que permitan construir un Plan Nacional de Desarrollo incluyente desde las regiones; apoyar las reformas que sean necesarias para impulsar el bienestar de la población y, así, cerrar la brecha entre los que todo lo tienen a través de privilegios y los que siempre han estado al margen de los beneficios que por derecho tienen de parte del Estado. Por último, hay que construir el programa político con los sectores de cada ente territorial para que sirva de base para la campaña electoral, para difundirlo a través de él o los candidatos que deseen ser avalados por los partidos, movimientos, organizaciones y personalidades afectos y comprometidos con el CAMBIO.

Desconocer esas importantes tareas y enredarse en discusiones relacionadas con buscar los candidatos para las próximas elecciones locales es hacerle el juego a los enemigos del CAMBIO y, sin querer queriendo, nublarle la visión al pueblo sobre los verdaderos dirigentes salidos desde sus entrañas, quienes se la jugaron para sacar adelante esta histórica propuesta política.

El Presidente Gustavo Petro cada día hace su trabajo, no lo podemos desconocer; lanza directrices en cada intervención que hace en público en los escenarios nacionales o internacionales; los senadores serios, honestos y comprometidos con el CAMBIO, hacen lo suyo, pero pocos ciudadanos les copian y parece que todavía tienen el chip viejo, el de los corruptos, así es muy difícil. Hacer el cambio con las practicas viejas es incoherente, por tanto, se deben depurar los comités creados para las elecciones presidenciales con el fin de reorganizar los cuadros directivos y emprender la nueva tarea de aterrizar la apuesta ganadora a nivel nacional para las elecciones del 2023.

Las próximas elecciones de alcaldes, gobernadores y concejales del 2023 se ganarán con trabajo en las bases; con un programa político incluyente y que represente las necesidades de cada sector que integra el territorio donde se construye y, finalmente, con candidatos honestos, serios, comprometidos con el programa construido desde la base y alejados de cualquier comportamiento cercano a la corrupción.

Prefiero un candidato sin experiencia, pero con las características anteriores, que uno que posea doctorados a tutiplén y la experiencia del mundo, pero que todo su proceder haya estado relacionado con la corrupción y con los sectores que han llevado a este país a los niveles de pobreza y marginalidad en que se encuentra. El momento no está para decisiones débiles; el triunfo será duradero si procedemos con contundencia, compromiso y coherencia. Esto no da espera.  horaciojaramillo@gmail.com

VAMOS PA' LANTE

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Horacio Jaramillo Goenaga

Administrador Público de la Universidad de Cartagena. Gestor Cultural. Analista político.

Hoy, la dirección de El Perieco, medio digital de opinión, el equipo de redacción, colaboradores y amigos de este proyecto estamos felices porque, después de un tiempo no despreciable de ir y venir, vencer las dificultades económicas que nunca faltan, hacer las consultas y ajustes pertinentes, recibir con agrado las sugerencias de las personas que siempre nos han acompañado dándonos aliento para evitar caer en el intento y poder superar los escollos, sale a luz pública este medio alternativo que ha sido pensado y diseñado sobre parámetros fundados en la ética, la seriedad, el compromiso de brindar una información clara, objetiva, independiente y en contexto.

Uno de los motivos que nos impulsó a iniciar este camino fue el deseo de tener un canal que buscara la información en la fuente y diera a conocer de forma veraz el acontecer nacional, regional y local; brindando la posibilidad de mostrar a los lectores la información desde otro ángulo el que, con cierta actitud, no muy clara, algunos medios nacionales comprometidos con grupos de gran poder económico nos proporcionan y que al ser contrastada con la realidad tiene que ser corregida porque, se demuestra no ser cierta en su totalidad o, se dijo de manera sesgada buscando favorecer algún tipo de interés económico personal, político o de un grupo de personas con alto nivel de poder.

Otro motivo por el cual fue creado El Perieco es el de brindar un medio a las comunidades marginadas del poder que tienen muy poca opción de expresar sus necesidades, la forma de comprender y de enfrentar sus realidades, de dar a conocer su cultura, la manera como solucionan sus problemas buscando alternativas de solución y el resultado de sus experiencias en la búsqueda de una mejor calidad de vida.

En tal sentido creemos que las personas con pensamiento crítico llenas de valor y sentido humanitario, deseosas de aportar sus conocimientos, visiones y experiencias sobre una realidad sentida por los habitantes de un determinado territorio cuenten con un medio para expresarse y orientar a la población en la búsqueda de las alternativas de solución a sus necesidades. Dar a conocer las formas de mejorar el medio ambiente que los circunda mostrando la fauna y flora afectadas por la acción irresponsable de determinados funcionarios del Estado o personas deseosas de favorecer su beneficio personal.

El Perieco, siempre mantendrá su página abierta y sin contraprestación alguna para que los noveles talentos, los grupos étnicos, culturales, científicos, creativos, ambientalistas y líderes sociales den a conocer sus trabajos con el fin de que sean reconocidos por los conglomerados de su entorno, como también por personas de otros lugares a fin de abrirles de forma rápida y eficaz las oportunidades de alcanzar altos niveles de reconocimiento por la calidad de sus trabajos, lograr oportunidades de tener una vida menos agitada y aportar alternativas para habitantes de otros lugares.

El Perieco asume responsablemente el compromiso de dar a conocer la acción benéfica y pulcra de los buenos gobiernos que, a través de sus funcionarios desarrollen prácticas que se conviertan en sanos modelos de gobierno dirigidos a dignificar la acción del Estado y a mejorar significativamente la calidad de vida de sus habitantes. Si para hacer esa labor y sostenernos en nuestros principios tenemos que rechazar cualquier tipo de aporte económico o en especie de vital importancia para el sostenimiento de este medio digital, no dudaremos en hacerlo con el único propósito de mantener nuestra independencia.

Estimados lectores, nuestra invitación es a leer y participar de este medio que es de ustedes y para ustedes. ¡Vamos pa´lante!