Te lo dije compadre que no fueras tan fantoche, estabas acostumbrado a hacer diabluras y ¡Ya lo ves! Estas ahí, inmóvil, sobre todo tu que eres tan inquieto , que para bailar eras el Putas y si se trataba de fútbol, el derecho mejor puntero izquierdo que jamás vi; porque manejabas los dos perfiles , en esa época era para crack, pero recuerde usted compadre que departiendo en el parquecito del barrio en una noche de parranda con Álvaro, Freddy, el Cochi, el Pecoso y Samuel me dijo “ que si yo tenía un hijo primero que usted me lo bautizaría” , si era lo contrario yo sería su padrino y las cosas se le dieron compadre ,usted tuvo un varón yo vine de los Llanos 0rientales donde me encontraba para bautizarlo y la parranda no se hizo esperar; al son de una salsa de Richy Rey me dijo : “que si no había manera de vernos de nuevo” -quizás nos viéramos 20 años después porque usted creía que yo me iba a quedar en esa bella y apartado región de nuestro país, pero no fue así, porque yo como buen sinuano me hacía falta mi terruño, y opté por regresar.
No fueron 20 años, fueron veintitantos años después, que me reencontré con Usted en ese mismo parque , pero estabas solo y borracho, yo venía con mis cuatro hijos, Usted no lo podía creer, la borrachera se le esfumó, mandamos a buscar al Cochi ,a Álvaro no lo encontramos, Fredy estaba en Venezuela, el Pecoso en Barranquilla y de Samuel no nos acordamos, pero Usted esa noche compadre, me habló de sus alegrías y fracasos, de sus esperanzas y decepciones, pero siempre amando la vida. Seguimos tomando, ahora conociendo los hijos de nuestros amigos, pero nunca pensando en qué nos estábamos volviendo viejos, sin sospechar siquiera que su ciclo se le estaba cerrando, por eso hoy cuando lo veo en esa caja mortuoria me cuesta mucho creerlo.
Recuerdo que nos jugábamos con chanzas macabras que nos parecían mamadera de gallo, que casi era una costumbre entre nosotros, lo cual consistía en decirle al amigo que tenía que “cargarlo” aduciendo a la vieja costumbre de los pueblos de antaño donde sus muertos eran llevados por sus familiares y amigos a físico hombro, hasta el campo santo sin importar las distancias.
Hoy cuando nuestros pueblos se van desarrollando con nuevas tecnologías que nos invaden las costumbres; como las palabras de los hombres para desespero y lamento de los viejos, van desapareciendo.
Por lo anterior compadre, cuando su ataúd parte del que fuera su aposento, aparece la nueva era, el carrito mortuorio, que es llevado por jóvenes uniformados y que pertenecen a un gran negocio como son las funerarias y para sentir mío, ya no se va a poder hacer lo que entre bromas y chanzas habíamos acordado entre amigos. Pero las cosas se nos dan compadre cuando uno las desea; Usted desde el más allá y yo desde la tierra que un día caminamos juntos, pero lamentablemente no lo volverá hacer, por su partida prematura.
Al llegar al campo santo es imposible que el carrito mortuorio pueda pasar, debido a los obstáculos que se encuentran en el camino, entonces sus amigos le metimos el hombro y se dio lo que sé creía no iba a suceder , sentí que se removió en su caja, lanzó esa carcajada burlesca a la que estaba acostumbrado cuando nos mamaba gallo, sentí que me miraba y me daba ese fraternal abrazo de amigo, de hermano del alma , como cuando festejábamos un gol que por lo general era de su autoría. Frente a la tumba que será su última morada, estaba una aglomeración de deudos y amigos, unos llorando, otros platicando. Miro a mi alrededor, “soy un extraño entre mi propia gente” Bullen en mi cabeza pensamientos encontrados; sonidos producidos por el palaustre del sepulturero me llevan de nuevo a la realidad, le están dando el último retoque al bloque que sellará definitivamente su tumba, a mi mente llega una nueva pregunta macabra compadre, ¿Quién Cargará a Quien?
![]()
- Réquien por un amigo - 31 octubre, 2022
- Un pueblo llamado X - 24 septiembre, 2022
